​Tía, me corté

 

Soy fotógrafa de profesión,  entré a  trabajar al  Centro de Privación de Libertad del SENAME  como monitora del Taller de Fotografía, donde estuve un año y medio.

De fotografía propiamente tal aprendimos poco. Pero quizás pudimos auto-mirarnos diferente a lo de costumbre. Entré con expectativas altas, pero clase a clase fue una constante frustración. La mayoría de las y los jóvenes no les interesaba revelar en laboratorio, ni la magia del cuarto oscuro, ni los diferentes tipo de iluminación, no buscaban imágenes conceptuales y según yo,  no veían la importancia de la  creación fotográfica. No les interesaba nada más que la selfies, pero única y exclusivamente de tomas generales, en las cuales debían sí o sí aparecer con toda la ropa de marca que llevaban puesta, sobre todo las zapatillas, y claro, obviamente la postura de manos y dedos que representaba su “choreza”. 

 

Poco a poco comencé a observar  que cuando llegaba a clases con la cámara digital,  estaban esperando con sus mejores ropas, las mujeres se alisaban el pelo, se pintan los ojos, los labios y esperaban con ansias verse hermosas en las fotos, asimismo los hombres.  Comencé a valorar cada vez más estos detalles, y  observar que al sentirse lindas y lindos en las fotografías su autoestima se elevaba, lo que para mí antes era algo sin profundidad y meramente superficial. Luego, les llevaba sus fotos impresas y con ellas hacían cartas, dibujos al alrededor de la foto, marcos, colgantes y  muchas decoraciones, para luego  enviar  a sus familias y/o parejas que estaban en libertad o dentro del mismo centro.  Recién ahí, dejando mis  propias expectativas y ego de lado,   pude ver que ellas y ellos mismos habían encontrado el valor y  la utilidad a la fotografía, según su propia necesidad.

 

Así, comprendí que  las y los jóvenes necesitaban ser vistos, pero bien vistos. La utilización de sus ropas de marcas caras no son coincidencia, ni es una simple moda. Es una manera de negar la pobreza y  la precariedad  económica en la que se encuentran. De esta manera nace la necesidad de romper de cómo son vistos por la sociedad. No quieren ser vistos como pobres. En la calle y dentro de la misma cárcel necesitan vestirse bien, porque o sino, como señalan, son mal mirados y no se les respeta. Así también aparentan que tienen bienes económicos.

Sorprendentemente la mayoría de las y los jóvenes ocupan el auto-flajelo como un método de expresión. La mayoría de las veces que tienen un problema o al descompensarse atentan contra su integridad física. De esta manera gritan al mundo que necesitan amor, que están mal, que necesitan ser atendidos y escuchados. El auto daño es un claro símbolo de falta de autoestima, seguridad y  auto amor. Muchas veces llegué a clases y quienes habían cometido auto-flajelo lo primero que hacían era decirme : “tía, me corté”. La necesidad de contarlo era obvia, necesitaban llamar la atención y hablar de sus emociones. Necesitan cariño, simplemente.

En algún pequeño aspecto, la fotografía ayudaba a potenciar la seguridad de las y los jóvenes al verse “guapos” en las fotos. Sus habitaciones comenzaron a empapelarse de las cartas  con imágenes de sus amigas y amigos y de sus propias y mejores fotos. Me sorprendí que utilidad de la fotografía resultó ser más simple y sutil de la que imaginé o de la que esperaba.

 

Trabajé con jóvenes delincuentes, o  así se les clasifica diariamente en los medios. Los /as mismos/as que se ven en las noticias cometiendo portonazos, o entrando a casas en las comunas del barrio alto de Santiago.  En nuestras conversaciones intenté entender la razón de sus delitos.   Muchas veces me comentaron la injusticia y la rabia que sienten al ver como “los ricos” pueden tener todo lo que ellas y ellos no pueden.  Exclamaban que a los ricos les sobra y que  a ellos les falta, y que a “los ricos” no les cuenta nada tener autos, ni casas, ni celulares, ni riquezas. Que da lo mismo robarles, que pueden comprarse todo lo que quieran al día siguiente. En ningún caso intento justificar este actuar, tan sólo intento comprender un comportamiento, que a mi parecer, resulta una respuesta natural a tanta injusticia y tanta violencia a que están constantemente sometidos algunas  personas que viven en poblaciones. Porque si de algo estoy segura,  estos comportamientos están condicionados al entorno, al trato y  a la cultura. Todos /as  las y los jóvenes del SENAME tenía por lo menos un familiar en la cárcel. Ya sea, mamá, papá, primo, tía y/o tío, o alguien de su círculo cercano les había enseñado a delinquir.

 

¿Quiénes son las niñas, los niños, las y  los jóvenes del SENAME?  Ya sea en el sistema de protección o privados de libertad ?  ¿Cómo los ve la sociedad?

 

Aseguraría que el 90 %  viene de poblaciones,  son pobres,  y no tienen posibilidad de estudiar en la educación superior, están rodeados de droga, violencia, maltrato, violación y comercio sexual.  Nunca olvidaré cuando Nayadeth  me dijo: “Tía, me voy a la calle la otra semana y yo no quiero. Porque estoy aburrida de drogarme, en mi casa son todos traficantes. Aquí tengo amigas y comida”  Nayadeth tenía 14 años y ejercía comercio sexual, a veces vivía al costado del río Mapocho.

¿Cómo el gobierno de Piñera quiere devolverle a los niños del SENAME  su “felicidad,  inocencia y  la dignidad” destinando recursos económicos? El tema es un poco más profundo que destinar recursos a los centros del SENAME. La Felicidad y la dignidad hay que devolverla en las poblaciones. Es ahí donde no llega dignidad, donde no llegan recursos, donde no llega la educación, donde abundan las deudas,  donde viven 3 familias en un departamento social de 37 metros cuadrados, donde vuelas las balas locas, donde abunda la droga, la violencia y  las violaciones.  Es ahí el mundo que no queremos ver y el mundo de que muy pocos se hacen cargo.

 

Para mí, el trabajo no sólo está en mejorar los centros del SENAME, o “combatir la delincuencia con Drones”. Si no, conseguir que cada vez entren menos niños y niñas al SENAME.

 

¿Qué leyes están pensadas para la gente de las poblaciones? ¿Cómo se puede cambiar el destino de un niño/a  abandonado/a si las leyes de adopción son limitantes y tediosas? ¿cómo evitamos embarazados no deseados de adolescentes violadas si no existe una ley de aborto libre y una precaria educación sexual?

claudiapooloviedo@gmail.com       Tel: +56984439064

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© 2017 por Claudia Pool